• Estela Franco

PERIODO DE ADAPTACION "Ampliando la mirada"


Pasan los años y se sigue investigando, cambiando miradas, descubriendo, mejorando.

Hasta ahora el estudio del desarrollo socioafectivo y madurativo de los niños se realizaba a través de la observación y la modificación de su conducta.

De unos años a esta parte se comienza a mirar qué es lo que motiva esa conducta, cuál es su motor.

Estamos hablando de las emociones.

Los estados emocionales generan unos cambios neurohormonales en el organismo y por tanto unas consecuencias fisiológicas que se expresan en forma de conducta tanto corporal como cognitiva.



La emoción precede a la conducta y no al contrario.

Es interesante tener claros estos conceptos para ver desde donde atendemos o entendemos el mundo de los niños ya que si intentamos cambiar conductas s


in entender o atender la emoción que lleva a ellas estamos provocando una censura superficial que no evitará el conflicto, sino que lo transformará en otro cuya lectura se complicará.

A continuación, expongo cuestiones a tener en cuenta sobre el desarrollo socioafectivo de los niños de alrededor de tres años:

a) Permanencia del objeto:

La permanencia del objeto es un concepto de Piaget, que se refiere a la capacidad cognitiva de entender que, aunque no lo vea está, es decir son capaces de llevar la imagen de su figura de apego dentro suyo allá donde estén. Esto les dará seguridad y tolerarán la ausencia.

Esta capacidad Se suele adquirir al final de la etapa sensoriomotora, dos a tres años, según la relación con la exploración motora y táctil y la relación con los padres.

Cada niño por tanto necesitará su propio tiempo para sentirse seguro.


b) Tipo de apego:

Del tipo de apego que los niños han establecido con sus referentes se van a teñir las nuevas relaciones y vinculaciones afectivas con figuras importantes en su vida… en este caso la maestra, más adelante la pareja.

Según la relación con los padres o figuras de referencia se establecen diferentes tipos de apego: seguro, inseguro y evitativo.

Por ello no todos los niños son iguales, ni tienen las mismas necesidades ni van a expresar de la misma forma.

Habrá algunos que no demuestren la necesidad de ser acompañados. Habrá algunos que demuestren su emoción con agresividad, otros con inhibición otros con necesidad de brazos, otros con llanto desconsolado.

Es importante poder mirarlos, ver y atender en la medida de lo posible.

¿Si un niño no llora es que esta bien adaptado y que no nos necesita?

¿Si un niño no llora, pero no juega es saludable?

¿Cuál es la lectura que hacemos cuando un niño llora cuando se va mama o papa y después se calme y juegue?

Seguramente entendiendo podremos acompañarlos más seguros y ayudar a esas familias a entender también lo que va aconteciendo sin negar ni censurar y facilitando ese periodo de adaptación y de vinculación.

Hay una cuestión interesante también: algunas familias presentan características de sobreprotección, de un progenitor o de otro.

Ya Winnicott nos hablaba del concepto de “madre lo suficientemente buena”. De forma muy simple: dar poco genera inseguridad y dar demasiado también.

La sobreprotección puede generar esa inseguridad de la que hablamos ya que se les transmite que no pueden solos o que el mundo es hostil y hay que protegerse.

Estas actitudes las podemos observar en las entrevistas previas y ver si las familias son conscientes de ello, si lo son se puede identificar cual es el progenitor el que más actúa de esta forma y recomendar que la adaptación al cole la realice el otro ya que lo que se pretende es evitar esa transmisión de desconfianza y miedo que activaría de nuevo los mecanismos del estrés.

Diferencia entre periodo de Adaptación y periodo de Vinculación:

Los mecanismos a nivel neuro-hormonal que intervienen en las los miradas son diferentes, el nivel de estrés también es diferente.

Cuando un niño no se siente seguro, es decir, siente miedo se activan los circuitos del estrés:

Sube el cortisol y adrenalina, hormonas que se activan ante un peligro y que hacen que el cuerpo se prepare o para una huida o para un ataque: aumenta el ritmo cardíaco, posición de inspiración y movimientos rápidos, es decir en esta situación se interpretarán los acontecimientos de una forma más amenazante y con conductas agresivas o de defensa o por otro lado con conductas de retraimiento o inhibición.

Por el contrario, cuando nos sentimos seguros se activa la oxitocina y las endorfinas con el consiguiente aumento de la sensación de confianza, bienestar y amor. Baja el ritmo cardiaco y hay calma, en este caso las conductas que observamos son de acercamiento sin tensión, movimiento en calma o activo-alegre, contacto visual y movimiento corporal fluido.

La interacción con los otros surge de la confianza y el deseo de intercambio.

Cuando la situación de estrés es continuada hablamos de “la situación de indefensión aprendida” de Seligman quien ya en los años 70 observaba como elementos dolorosos o estresantes continuados provocaban respuestas de depresión, replegamiento y de no respuesta.

Se genera un estado de acorazamiento como ya Wilhelm Reich definía que provoca una insensibilidad y una desconexión con nuestras necesidades y con el mundo ya desde bien temprano.

También lo relata el cuento de Jorge Bucay del elefante encadenado.

Estamos hablando de Resignación.

Ahora bien… ¿cómo facilitamos ese vínculo? ¿Esa seguridad?

Para establecer nuevos vínculos es importante hacerlo desde este lugar seguro del que hablamos, este lugar seguro es mamá, papá o abuelos. Personas con las que sí sienten esa seguridad y confianza y que les dan la base suficiente para ir abriéndose a otras personas, al mundo.

Si los niños se quedan con la profesora sin haberse vinculado la pueden ver como culpable de la separación de sus padres con las emociones asociadas de desasosiego, rabia y desconfianza.

Un tiempo para conocerse, para convivir, para jugar, intercambiar.

Un tiempo en el que poco a poco esa persona desconocida se va haciendo conocida y va formando parte de la vida de los pequeños. Se va generando la posibilidad de acudir cuando se sientan perdidos o solos.

Recomendaciones prácticas:

· Reuniones previas con la familia para ir viendo posibilidades y disposición

· Dividir a los niños en grupos pequeños.

· Comenzar con poco tiempo e ir ampliándolo paulatinamente.

· Acompañamiento de una persona de referencia de su familia.

· Juego libre acompañados de sus figuras. Psicomotricidad y/o movimiento no directivo para ir explorando el espacio. Intercambio de objetos con la maestra.

· Conforme los padres van viendo como sus hijos exploran o se relacionan sin ellos, se van apartando a las esquinas de la clase y solo intervienen si los van a buscar.

· El siguiente paso sería los padres en el pasillo, en calma y silencio, disponibles en la medida suficiente, ahí los niños les buscarán cuando surja un conflicto.

· Cuando surjan conflictos y acudan a la maestra será una señal de que se han vinculado y confían.

· Los padres pueden salir del centro avisándoles de que se van un ratito y luego volverán. Se les puede dejar una piedra, un pañuelo, etc.… (objeto transicional de Winnicott)

Señales de una buena integración:

· El niño ya no vive el espacio como amenazante sino como conocido experimentando una sensación de satisfacción.

· Juega solo, con la maestra y los iguales, explora, pide cuando necesita a la maestra, llora ante alguna frustración y se calma cuando recibe la atención.

Vamos a ver también una cuestión a tener en cuenta: La Pseudoadaptación, un concepto de Yolanda González que se refiere a que los niños supuestamente adaptados tras un periodo vacacional largo vuelven a mostrar síntomas de una no adaptación.

Para ello es interesante trabajar junto a las familias, ayudarles a entender y transmitirles seguridad, calma y seguridad.

De cada adulto que pueda acompañar a su hijo se beneficiará el resto y es que los niños por supervivencia se sienten más seguros cuando hay varios adultos alrededor, es una cuestión de etología y conducta animal que aún tenemos.

Quizá haya familias que no consideren importante este periodo, quizá haya familias que al no tener información suficiente no se planten estas cuestiones.

Quizá haya familias que no puedan acompañar a sus pequeños por exigencias del sistema laboral y económico donde vivimos.

Pero seguro que con la información quizá haya algunas familias que encuentren como organizarse diferente, quizá haya familias que entendiendo puedan acompañar, compensar y transitar por este periodo tan importante con más confianza, lo que repercutirá en ellos, en sus hijos en su sistema familiar y en nuestro sistema social, una visión desde la “ecología de sistemas humanos”, Xavier Serrano.

“Pequeños grandes cambios

Pequeñas grandes cosas

Pequeños grandes gestos.

La importancia de lo pequeño

La importancia del comienzo”

Estela Franco. Psicóloga. Psicoterapeuta Caracteroanalítica

Especialista en Crianza Ecológica

Referencias Bibliográficas:

González Vara, Y. Educar sin miedo a escuchar, Barcelona, Rba Libros, 2015

Marrone, M. La teoría del apego. Un enfoque actual, Madrid, Psimática, 2001

Montero-Rios, M. Saltando las olas. Tenerife. Ob Stare. 2003.

Reicher, E. Infancia, la edad sagrada, Barcelona, La Llave, 2011

Serrano, X. Contacto, vínculo, separación, Valencia. Publicaciones Orgón, 1994

Winnicott, D. Escritos de pediatría y psicoanálisis, Barcelona, Paidós,1999

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